Vivimos en una apología de la opinión porque sí importan y mucho, cuando te dicen que te ves bien, te alegras si te dicen que haces tu trabajo de maravilla eres incluso más productivo; en cambio, si te dicen lo opuesto tu ánimo decae y comienzas a buscar la manera de obtener de nuevo la aprobación de los círculos sociales a los que perteneces. Lo mismo pasa con las empresas, sus productos y servicios.

Las opiniones positivas son cruciales para la creación, manutención y restauración de una marca y más si provienen de un influencer, aquellas personas que en redes sociales se han constituido como referentes de credibilidad sobre ciertos temas de interés. Con anterioridad al boom de la de tecnología con las redes socio digitales la reputación era conformada en mayor medida por los KOLs (Key Opinion Leader) que habitualmente eran los medios de comunicación y los conductores o presentadores de programas y noticieros.

Sin embargo, con el paso del tiempo y la fascinación por el “like” y el “me encanta” los influencers cobraron relevancia, entre muchas otras cosas, por el ideal aspiracional que representan para las personas que los siguen, es una manera de reforzar los gustos personales y el estilo de vida que cada persona tiene, por eso existe tanta diversidad, desde lifestylers, chefs y mami bloggers.

Por eso, las marcas analizando siempre a su público objetivo y a sus consumidores finales, decidieron establecer alianzas estratégicas con los influencers ¿por qué? Porque involucrarlos en su proceso les permitía generar un lazo de empatía y cercanía, era como si un amigo hiciera una recomendación que la mayoría de las veces resulta beneficiosa.

Su participación en las campañas de publicidad, marketing y relaciones públicas proporciona frescura ya que establecen un diálogo con su audiencia. Pero ojo, esto es una relación ganar-ganar, no se trata únicamente de que las empresas se sumen a la voz del influencer, ellos también ganan; vinculación, tráfico en sus redes y la misma edificación de su imagen como referente de un tema.

La selección de influencers que hacen las marcas no es aleatoria y eso es importante para entender porque esta estrategia ha sido tan exitosa. Se toma en cuenta que quien vaya a comunicar los mensajes clave reflejen los valores y el espíritu del producto, piensan en que aquellas personas con autoridad sean congruentes con su imagen mientras que también analizan que ese público que ya se encuentra cautivo sea un comprador final.

No olvidemos que las plataformas en la que estos diálogos ocurren también son potenciales, en realidad es Instagram la que va ganando terreno ya que es donde la cercanía e interacción con el influencer se siente más real. No olvidemos que esto es cambiante, las redes sociales se dinamizan a diario, las marcas producen cada vez más productos y eventualmente más influencers nacen y se posicionan en las preferencias de las personas, no dejemos de mirar como evoluciona nuestro entorno. Analicemos, crezcamos y potencialicemos las herramientas socio digitales que tenemos a nuestro alcance.