unnamedTodo es percepción. El éxito o fracaso de una campaña depende en gran medida de la manera en cómo es visto el candidato. Ser bien percibido es una necesidad. Es importante cuidar la manera en la que relacionas con las personas. Ser amable, educado, confiable y de un gran carácter ayuda siempre a posicionarse en las preferencias. Tu imagen física jugará el mayor papel en toda la estrategia. Es importante demostrar pulcritud siempre.

La imagen de un político, no radica  sólo en lo que promete o en la forma de difundirlo, sino también en su imagen personal, esto es, su forma de vestir, de comportarse, qué dice y cómo lo hace, su integridad moral y  su historial político. Todo esto influye para la confianza y aceptación que recibe.

La imagen de un candidato es la percepción que tienen los ciudadanos de su carácter interno, una impresión construida a partir de su apariencia física, estilo de vida, porte, acciones, conducta, modales y discurso.

El color  es vital. Según Patricia Gallardo: “el candidato siempre se convierte en un producto con atributos, valores y significaciones que construyen identidad, posicionamiento y marca frente a sus competidores, donde el color suma y agrega valor”. Aunque muchos aseguran que el color no hace ganar elecciones, es importante destacar que el uso correcto del color contribuye de manera directa e indirecta en la construcción de la marca del candidato.

Sobre esto, agrega Joan Navarro que  “a mayor impacto visual, mayor grado de retención y recuerdo. […] Algunos colores son más recordados que otros. Así como el rojo y el azul tienen una elevada retentiva, el amarillo, morado y violeta poseen bajo grado de recuerdo. Estos matices violáceos, lilas y púrpuras son muy poco usados en campañas de comunicación política”. Una vez elegido el color, inunda tu contexto con él, desde los volantes, los enormes banners en la calle, los diversos medios de comunicación y hasta las Redes Sociales.

Definir si la estrategia estará basada en el color o en otros aspectos ayudará a darle un empuje a la campaña. Recuerda que esta decisión estará a largo plazo. El candidato deberá sentirse lo suficientemente cómodo con el color elegido para mantenerlo no sólo en su campaña electoral, sino en su eventual gestión. Así se construyen marcas duraderas”.

 

La congruencia puede construir o destruir. El mayor error que cometen muchos políticos al iniciar su campaña es querer construir la imagen de algo que no son en la vida real. Se olvidan de que el mundo real ya los conoce, que tienen un pasado y que la sociedad tiene ya una percepción sobre ellos.

Imaginen que un joven estudiante de ingeniería quiere ganar las elecciones en su Universidad para representar a sus compañeros ante las autoridades universitarias. Este joven es dueño de una percepción positiva por parte de todos sus compañeros. Es un exponente gentil, honrado, educado que apoya a sus compañeros y siempre viste de camiseta, jeans y zapatos deportivos.

Un día este joven decide cambiar su aspecto radicalmente y comienza a vestir de traje sastre y con accesorios que en toda su vida universitaria jamás se le vio. El resultado del caso anterior es un rechazo por parte de todos los votantes al creerlo una persona falsa. Es importante que el candidato genere una coherencia entre sus acciones con el discurso que maneja.

Si eres hombre evita estos errores. Saber las reglas del buen vestir es parte de la cultura y educación. Si bien, el éxito profesional masculino engloba muchos más factores que sólo la apariencia y la vestimenta, lo cierto es que estos aspectos pueden impulsarte a llegar más lejos en menor tiempo.

Algunos de los errores de imagen más cometidos por los hombres:

  • Usar zapatos sin lustrar, desgastados o sucios.

  • Usar la talla incorrecta en la ropa.

  • Usar joyería. La única joya permitida es la argolla de matrimonio. El reloj no entra en esta categoría. Es un accesorio.

  • Portar el teléfono celular en el cinturón.

  • Guardar la pluma en la bolsa de la camisa. Entre muchos más…

Nada es para siempre. La imagen mucho menos. Jamás olvides que una imagen puede deteriorarse, no importa el tiempo que estuvo cuidadosamente sostenida. Todo puede perderse, todo puede destruirse en un momento. Sólo basta un descuido para terminar con un gran proyecto estratégico.

Muchos políticos han llegado al poder gracias a su buena imagen, pero una vez en la oficina, sus acciones e inmadurez han terminado por arruinarlos. Para ser un buen político, hay que ser consecuente con el actuar y trascender el limbo de las campañas.

Compartir
Artículo anteriorRumbo a las Elecciones 2017
Artículo siguienteSistema Electoral Estadounidense
Doxia México, es una consultoría especializada en comunicación que proveé soluciones estratégicas a los problemas de sus clientes. Para Doxia México cada cliente es único, nos preocupamos por cumplir y satisfacer sus necesidades y requerimientos, mediante el uso del pensamiento estratégico; el cual busca construir espacios donde el cliente pueda lograr sus objetivos y se integre con éxito en su contexto de manera innovadora y creativa.